La ciudad de Sevilla posee uno de los centros históricos más grandes de toda Europa, solamente superado por los conjuntos históricos de Venecia y Génova. Queda delimitado por el primitivo y extinto trazado de la muralla almohade y los arrabales históricos. Este recinto plenomedieval que abarca 273 Hc, representa una herencia del urbanismo islámico con un callejero irregular con vías estrechas y sinuosas o adarves sin salida, donde resaltan una serie de calles que destacan por su longitud.

Calle San Vicente (800 metros).  Surgida  a partir del siglo XVI, su caserío marcaba el perfil económico y social de la ciudad hasta el siglo XIX. Hasta el convento de San Antonio abundan casas palacio de la aristocracia y burguesía. A partir de este punto las casas adquieren un carácter más popular con viviendas unifamiliares convertidas hoy en bloques de tres plantas y así llegamos al tramo final que hasta el pasado siglo tenía un marcado sello marginal. Dando lugar a este dicho popular: “San Vicente se divide en don Vicente, Vicente y Vicentillo”.

Calle Jesús del Gran Poder (825 metros). Recibe este nombre desde 1900 a propuesta de la Hermandad venerada en la plaza de San Lorenzo. Hasta ese momento se dividía en diferentes partes, así el tramo desde la Plaza de la Concordia hasta Conde de Barajas se conoce desde 1506 como calle de las Palmas por su abundancia.  El tramo entre Conde de Barajas y Santa Ana se llamaba Chiquitos por la existencia de un colegio Jesuita. Desde 1869 se conoce toda la calle como Palmas.

Calle Feria (880 metros). Se trata de la calle más larga del recinto intramuros. Un eje norte-sur compuesto por diferentes tramos con una variada gama de topónimos hasta su  definitiva unificación en 1868 como calle Feria.  El tramo desde Conde de Torrejón hasta el Omnium Sanctorum era conocido desde el siglo XVII  como Ancha de la Feria, nombre que deriva del hecho de celebrarse en ella, y en la plaza inmediata de Calderón de la Barca, un mercado semanal desde el mismo s. XIII, poco después de la toma de Sevilla por el rey Fernando III.

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Calle Feria en el siglo XIX

Calle Pagés del Corro (1.000 metros). Ubicada en el arrabal de Triana, se puede considerar la calle más larga de la ciudad histórica, surgida en el siglo XIX fruto de la fosilización urbana de la fosa o cava que protegía dicho barrio. Tradicionalmente, la calle ha estado dividida en dos tramos: El primer tramo, desde Chapina hasta San Jacinto se le llamo Cava Vieja y Cava Baja, y en el siglo XIX se la llamo Cava de los Civiles. El segundo tramo desde San Jacinto a la Plaza de Cuba, se la llamó Cava Alta o Cava Nueva, y en el siglo XIX se llamó Cava de los Gitanos, debido a la condición étnica de la mayoría de sus vecinos.

Otras calles de extenso recorrido son: San Luis (750 metros), Betis ( 735 metros), Alfarería (658 metros) o Sol (640 metros).

Las longitudes de las calles son aproximadas ya que las mediciones se han realizado mediante Google Maps.

Si quieres conocer más curiosidades de estas calles y de otros muchos lugares de la ciudad, acompáñanos en nuestros paseos por Sevilla: