El Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla (Jaén) y tras pasar por Córdoba y Sevilla, desemboca en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Este río ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia, los griegos lo llamaron “Tharsis”, los romanos “Betis” y los árabes “Guadalquivir” que significa río grande. Esta denominación sirve para entender su comportamiento, un río muy caudaloso que tenía varias crecidas a lo largo del año. En el pasado, el nivel del mar era más elevado que en la actualidad, inundado más territorio, el río era más caudaloso y se solía desbordar a su paso por la ciudad. Esto provocaba el temor de los sevillanos a su río, que penetraba hasta calles muy céntricas de Sevilla y de Triana e inundaba viviendas, plazas, iglesias, conventos….

La ciudad se emplaza, pues, en el punto hasta donde es posible la navegación fluvial de cierto calado, permitiendo el comercio portuario, con una posición estratégica privilegiada. Esto ha hecho que, desde tiempos remotos, Sevilla sea pieza codiciada por todas las civilizaciones. La importancia de la navegabilidad del Guadalquivir para la ciudad de Sevilla ha determinado que desde sus orígenes se desarrolle al amparo de las actividades portuarias.

 

El momento de máximo esplendor del río y la ciudad fue desde los s. XV al XVIII durante la Edad Moderna, desde el descubrimiento de América hasta que la Casa de la Contratación se desplazó a Cádiz. En estos siglos todo el oro, la riqueza, las ideas, el arte… procedente de las Américas entró por el Guadalquivir a Sevilla, enriqueciendo al mismo tiempo a la ciudad, considerada la más importante de España y una de las más importantes de Europa.

La relación ente Sevilla y el Guadalquivir comenzó a cambiar a partir de 1948, momento en el que se construye el tapón de Chapina y se desvía el cauce del río hacia San Juan, dando lugar a la creación de una dársena llamada el Canal de Alfonso XIII. Con las obras de la Expo 92, se volvió a abrir el tapón de Chapina, desplazándose más al norte, hasta la zona de San Jerónimo. Esta situación provocó un importante impacto en los vecinos de Sevilla y sobre todo en el barrio marinero de Triana que vieron como su río dejó de circular.